¿Sueñan los científicos con Dioses?

Por GUSTAVO PERNALETE

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En el mundo damos por hecho que el pensamiento humano está destinado a florecer casi exclusivamente en las universidades, las grandes corporaciones, los think tanks y los centros de investigación científica y tecnológica. Centros del saber de las más diversas especialidades que dictan la pauta para la toma de decisiones en materia política, económica, cultural y social a países y Estados, y que abarcan las llamadas ciencias exactas, pasando por las filosóficas o sociales. ¿Qué comparten o qué tiene en común? Su método, la lógica de la investigación científica.

El método científico es el marco referencial que sirve para delimitar aquello que es objeto de estudio. De modo que lo que no es medible, registrable u observable pierde interés para la ciencia, y se considera materia especulativa. Además, la ciencia desde hace apenas unos 300 años, nos remarca que su lente para ver y entender la realidad es certero y superior.

La lealtad como valor universal

 

Por MIREYA GARCÍA

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Son muchos los conceptos que a través de la historia han definido la palabra Lealtad; a veces, utilizada para herir o dañar a personas y naciones. Personalmente, no comparto esa ambigüedad. Para mí la Lealtad es una gran virtud; la defino como el cumplimiento de las normas de fidelidad, honor y gratitud, regidas por Principios Universales, entendiendo el amor como el primero de ellos.

No se puede hablar de Lealtad cuando somos fieles a sentimientos tan dañinos como el ego y la envidia. Entendiendo, en forma muy errada, que no estamos fallando, solo cumplimos con proteger nuestro derecho y respeto a cosas que estamos convencidos, nos merecemos.

Cumplir con esta virtud a través de todos los años de nuestra vida, no es tan fácil; sobre todo cuando se nos presentan esas “pruebas” que son tan difíciles. Ceder lo que creemos nos “ganamos”, dar lo único que tenemos (aunque no sea nuestro) y quedar sin nada, bajar la cabeza y reconocer que no fuimos fieles ni agradecidos a la mano que un día nos levantó y nos llenó de brillo…sería la conducta ideal.

Pero, como el Ser Humano, no es tan perfecto como pareciera, cualquier error cometido podría corregirse con una sincera disculpa; o mejor aún, devolviendo todo aquello que no nos pertenece.

Estoy convencida de que el día que nos toque sentir lo que duele la traición, entenderemos lo maravillosa que es La Lealtad.